Tres años después

Un amigo, mucho más atento que yo, me ha recordado que hoy hace tres años que conseguí el título de doctor. Lo obvio es pensar en cómo pasa el tiempo… Volando. También recuerdo los años que costó que la tesis viera la luz. Me consta que hay mucha gente en el camino del doctorado. Y si yo lo conseguí estando casado y con hijos, trabajando a tiempo completo como consultor, es que se puede. Nunca hay que tirar la toalla. ¡Ánimo!

Foto de recuerdo con el tribunal, el director de la tesis y mi esposa al finalizar la defensa (29/01/2015)

 

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«Una de las cosas más fáciles que hay en este mundo es hacerse individualista; siempre es fácil creer en la infalibilidad práctica de un mismo; solo hace falta el más simple de los equipamientos: un desprecio suficientemente decidido del prójimo; pero no es nada fácil creer en la infalibilidad de otro». (de «El catolicismo y el futuro» en «Un libro de ensayos» de Robert Hugh Benson)

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Tradición, que es otra forma de decir conciencia continua. (De «El catolicismo y el futuro» en Un libro de ensayos).

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«Un libro de ensayos», versión papel

Ya está a la venta la versión en papel de Un libro de ensayos de Robert Hugh Benson: https://goo.gl/VR7Whs

Los “pensadores modernos” que o no creen en el mundo sobrenatural o piensan que está infinitamente alejado (temporal o espacialmente), y están al mismo tiempo absolutamente seguros de que todos los fenómenos de este mundo surgen de los poderes de este mundo, son igualmente razonables en su soberbio acto de fe.” (de Catolicismo y futuro en Un libro de ensayos)

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«El amor no siempre es ciego; en nueve de cada diez casos es mucho más clarividente que la indiferencia, o que el interés filosófico incluso” (Robert Hugh Benson, de «Catolicismo y futuro» en «Un libro de ensayos»)
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“Usar un reloj impuntual no te convierte necesariamente en un hombre impuntual; solo lo serás, si no eres consciente de este defecto de tu reloj” (de «Catolicismo y futuro» en «Un libro de ensayos»)

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«Es un hecho ampliamente conocido que los críticos que han renunciado al cristianismo afirman, más que cualesquiera otros, que se acercan a las escrituras imparcialmente; pero esto es precisamente lo que no hacen. Ellos ya han decidido que la interpretación cristiana de la Biblia es falsa, que las Escrituras son una mera obra de mentes humanas más o menos perspicaces e imaginativas; y, por tanto, están obligados, inconscientemente por supuesto, a hallar evidencias de su posición” (De «Catolicismo y el futuro» en Un libro de ensayos«)

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Se publica «Un libro de ensayos»

Acaba de publicarse mi traducción de Un libro de ensayos, con un breve prólogo.

El papa Francisco nos ha sorprendido al recomendar una novela en más de una ocasión titulada Señor del mundo, de Robert Hugh Benson. Para quien haya oído hablar de ella o ya la haya leído, Un libro de ensayos es ideal para seguir profundizando en este autor. Robert Hugh Benson fue famoso en su Inglaterra natal, incluso en círculos del anglicanismo, a pesar de su conversión a la Iglesia Católica. Algunos contemporáneos decían que su vida fue como una llamarada de pólvora, como un cometa al que muchos admiraron. Decían que su agenda estaba tan llena de compromisos que había que solicitar sus servicios con dos años de antelación. Algunas de estas conferencias tan codiciadas están recogidas en este libro de ensayos. Tratan sobre todo de asuntos de tipo religioso y apologético, en general,  y del catolicismo, más en concreto con un amplio rango de temas que van desde la infalibilidad hasta el espiritismo. En todos ellos se descubre la vehemencia, la originalidad, la ingeniosa ingenuidad y la personalidad del autor.

Puede descargarse desde la página de Amazon.

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«Estos “pensadores modernos” asumen continuamente el papel de quienes están solos en el mundo como observadores independientes e imparciales; y no hay nada más desastroso que esto para uno que busca la verdad. Nadie es independiente o imparcial en ningún caso, cualquiera que sea el momento o la situación» («El catolicismo y el futuro» de Un libro de ensayos)

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Un libro de ensayos

Ya está en preparación la edición de la traducción de este libro de Robert Hugh Benson.
En él se presentan nueve ensayos de origen diverso en los que se muestran temas sobre todo apologéticos. En ellos habla de infalibilidad, de espiritismo o del futuro del catolicismo. Como siempre no deja indiferente al lector con sus ideas y argumentos ingeniosos. En estos ensayos se muestra Benson en todo su esplendor.

La edición vendrá con un extenso prólogo que aclara muchos de los aspectos de las ideas del hijo del Arzobispo.

En el siguiente fragmento, por ejemplo, de «Infalibilidad y Tradición» intenta argumentar la existencia de la infalibilidad en la Iglesia a través de una analogía matemática:
«Aunque soy consciente de que las analogías no prueban nada, nos disponen ciertamente a creer. Para probar un acontecimiento o una doctrina se requiere mucha más demostración sin una analogía que con ella. Por esta razón la Encarnación está en todos los puntos fundamentales de la doctrina del cristianismo. Ciertamente es un acontecimiento único, completamente sin analogía en ninguna parte, excepto en un momento preciso y de una manera misteriosa. Sin embargo, si lo aceptamos por fe, la doctrina de la Presencia Real se hace casi inevitablemente creíble, dado que en muchos sentidos no es más que la prolongación del proceso. La Encarnación es la analogía del Santísimo Sacramento, no viceversa. Creemos en el segundo porque creemos el primero. Necesitamos, por tanto, como paralelismo de la posición de Infalibilidad en el esquema de la Iglesia, una mente, un objeto, y una relación entre ellos, que correspondan con la consciencia explícita de la Iglesia, el depósito y la Infalibilidad; y, para que la analogía sea completa, la relación en nuestra analogía debe ser idéntica a la relación de la cual es una analogía.
Creo que lo que buscamos se encuentra en el caso de las ciencias exactas.
Estrictamente hablando, como Mr. Illingworth señala, el objeto material de las ciencias exactas no tiene existencia concreta; consiste en abstracciones formadas por la mente. No hay un dos en el mundo objetivo: sólo hay dos caballos o dos manzanas. Estrictamente hablando, igualmente, no existe una línea ni un punto ni un círculo.
Por tanto, dado que las ciencias de la aritmética y la geometría son abstracciones formuladas por la mente, son el único objeto respecto al cual la mente es infalible. La mente es literalmente infalible en aritmética (las mentes individuales pueden cometer errores, y de ello son conscientes todos los colegiales), pero esto sucede sólo porque otras consideraciones, emociones o distracciones entran en el cálculo. La mente pura, abstraída de todo lo demás, es incapaz de error en estas materias. La mente, no sólo no ha cometido nunca un error, sino que es incapaz de cometerlo. Ningún descubrimiento de ninguna naturaleza podría hacer de 2 + 2 algo diferente de 4, aunque es perfectamente verdad que dos cosas sumadas a dos cosas pueden dar a menudo 5 o 3.
(Más aún, podríamos decir, a modo de paréntesis, que toda facultad que sobrevive debe ser infalible con respecto a su propio objeto: el ojo, considerado en general, debe ser infalible con respecto a la luz, el oído con respecto a las vibraciones del sonido. Si no fuera así, haría tiempo que los ojos y los oídos hubieran dejado de existir.)
Aunque pongamos reparos a este paréntesis, creo que no podemos objetar nada a la analogía de la mente pura y las ciencias exactas. Aquí tenemos una mente, un objeto y una relación de infalibilidad entre ellos.
Sin embargo, es imposible decir que la consciencia humana, en su conjunto, se haya formulado a sí misma esta inmensa prerrogativa. Es verdad que el hombre ha actuado según ella, que los matemáticos la han afirmado, pero dudo mucho que sea posible decir que haya una impresión popular general de que las matemáticas en gran medida son infalibles en su terreno. Los hombres se fían de ellas, es cierto, arriesgan sus fortunas por ellas; pero a no ser que resulte que se zanje el asunto ante ellos dogmáticamente, siempre se abstendrán de declarar la infalibilidad de la mente en cualquier materia. Y, sin embargo, es un hecho.»

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