¿Autoinfalibilidad?

«Una de las cosas más fáciles que hay en este mundo es hacerse individualista; siempre es fácil creer en la infalibilidad práctica de un mismo; solo hace falta el más simple de los equipamientos: un desprecio suficientemente decidido del prójimo; pero no es nada fácil creer en la infalibilidad de otro». (de “El catolicismo y el futuro” en “Un libro de ensayos” de Robert Hugh Benson)

Publicado en Artículos | Deja un comentario

Tradición, que es otra forma de decir conciencia continua. (De “El catolicismo y el futuro” en Un libro de ensayos).

https://goo.gl/VR7Whs

Publicado en Artículos | Deja un comentario

«Un libro de ensayos», versión papel

Ya está a la venta la versión en papel de Un libro de ensayos de Robert Hugh Benson: https://goo.gl/VR7Whs

Los “pensadores modernos” que o no creen en el mundo sobrenatural o piensan que está infinitamente alejado (temporal o espacialmente), y están al mismo tiempo absolutamente seguros de que todos los fenómenos de este mundo surgen de los poderes de este mundo, son igualmente razonables en su soberbio acto de fe.” (de Catolicismo y futuro en Un libro de ensayos)

Publicado en Artículos | Deja un comentario

El amor no es ciego

“El amor no siempre es ciego; en nueve de cada diez casos es mucho más clarividente que la indiferencia, o que el interés filosófico incluso” (Robert Hugh Benson, de “Catolicismo y futuro” en “Un libro de ensayos”)
https://goo.gl/DRj2px

Publicado en Artículos | Deja un comentario

Ser consciente de los prejuicios propios

“Usar un reloj impuntual no te convierte necesariamente en un hombre impuntual; solo lo serás, si no eres consciente de este defecto de tu reloj” (de «Catolicismo y futuro» en «Un libro de ensayos»)

Publicado en Artículos | Deja un comentario

La crítica imparcial de la Biblia

“Es un hecho ampliamente conocido que los críticos que han renunciado al cristianismo afirman, más que cualesquiera otros, que se acercan a las escrituras imparcialmente; pero esto es precisamente lo que no hacen. Ellos ya han decidido que la interpretación cristiana de la Biblia es falsa, que las Escrituras son una mera obra de mentes humanas más o menos perspicaces e imaginativas; y, por tanto, están obligados, inconscientemente por supuesto, a hallar evidencias de su posición” (De «Catolicismo y el futuro» en Un libro de ensayos“)

Publicado en Artículos | Deja un comentario

Se publica “Un libro de ensayos”

Acaba de publicarse mi traducción de Un libro de ensayos, con un breve prólogo.

El papa Francisco nos ha sorprendido al recomendar una novela en más de una ocasión titulada Señor del mundo, de Robert Hugh Benson. Para quien haya oído hablar de ella o ya la haya leído, Un libro de ensayos es ideal para seguir profundizando en este autor. Robert Hugh Benson fue famoso en su Inglaterra natal, incluso en círculos del anglicanismo, a pesar de su conversión a la Iglesia Católica. Algunos contemporáneos decían que su vida fue como una llamarada de pólvora, como un cometa al que muchos admiraron. Decían que su agenda estaba tan llena de compromisos que había que solicitar sus servicios con dos años de antelación. Algunas de estas conferencias tan codiciadas están recogidas en este libro de ensayos. Tratan sobre todo de asuntos de tipo religioso y apologético, en general,  y del catolicismo, más en concreto con un amplio rango de temas que van desde la infalibilidad hasta el espiritismo. En todos ellos se descubre la vehemencia, la originalidad, la ingeniosa ingenuidad y la personalidad del autor.

Puede descargarse desde la página de Amazon.

Publicado en Noticias | Deja un comentario

Los “pensadores modernos” y la imparcialidad

«Estos “pensadores modernos” asumen continuamente el papel de quienes están solos en el mundo como observadores independientes e imparciales; y no hay nada más desastroso que esto para uno que busca la verdad. Nadie es independiente o imparcial en ningún caso, cualquiera que sea el momento o la situación» («El catolicismo y el futuro» de Un libro de ensayos)

Publicado en Artículos | Deja un comentario

Un libro de ensayos

Ya está en preparación la edición de la traducción de este libro de Robert Hugh Benson.
En él se presentan nueve ensayos de origen diverso en los que se muestran temas sobre todo apologéticos. En ellos habla de infalibilidad, de espiritismo o del futuro del catolicismo. Como siempre no deja indiferente al lector con sus ideas y argumentos ingeniosos. En estos ensayos se muestra Benson en todo su esplendor.

La edición vendrá con un extenso prólogo que aclara muchos de los aspectos de las ideas del hijo del Arzobispo.

En el siguiente fragmento, por ejemplo, de “Infalibilidad y Tradición” intenta argumentar la existencia de la infalibilidad en la Iglesia a través de una analogía matemática:
“Aunque soy consciente de que las analogías no prueban nada, nos disponen ciertamente a creer. Para probar un acontecimiento o una doctrina se requiere mucha más demostración sin una analogía que con ella. Por esta razón la Encarnación está en todos los puntos fundamentales de la doctrina del cristianismo. Ciertamente es un acontecimiento único, completamente sin analogía en ninguna parte, excepto en un momento preciso y de una manera misteriosa. Sin embargo, si lo aceptamos por fe, la doctrina de la Presencia Real se hace casi inevitablemente creíble, dado que en muchos sentidos no es más que la prolongación del proceso. La Encarnación es la analogía del Santísimo Sacramento, no viceversa. Creemos en el segundo porque creemos el primero. Necesitamos, por tanto, como paralelismo de la posición de Infalibilidad en el esquema de la Iglesia, una mente, un objeto, y una relación entre ellos, que correspondan con la consciencia explícita de la Iglesia, el depósito y la Infalibilidad; y, para que la analogía sea completa, la relación en nuestra analogía debe ser idéntica a la relación de la cual es una analogía.
Creo que lo que buscamos se encuentra en el caso de las ciencias exactas.
Estrictamente hablando, como Mr. Illingworth señala, el objeto material de las ciencias exactas no tiene existencia concreta; consiste en abstracciones formadas por la mente. No hay un dos en el mundo objetivo: sólo hay dos caballos o dos manzanas. Estrictamente hablando, igualmente, no existe una línea ni un punto ni un círculo.
Por tanto, dado que las ciencias de la aritmética y la geometría son abstracciones formuladas por la mente, son el único objeto respecto al cual la mente es infalible. La mente es literalmente infalible en aritmética (las mentes individuales pueden cometer errores, y de ello son conscientes todos los colegiales), pero esto sucede sólo porque otras consideraciones, emociones o distracciones entran en el cálculo. La mente pura, abstraída de todo lo demás, es incapaz de error en estas materias. La mente, no sólo no ha cometido nunca un error, sino que es incapaz de cometerlo. Ningún descubrimiento de ninguna naturaleza podría hacer de 2 + 2 algo diferente de 4, aunque es perfectamente verdad que dos cosas sumadas a dos cosas pueden dar a menudo 5 o 3.
(Más aún, podríamos decir, a modo de paréntesis, que toda facultad que sobrevive debe ser infalible con respecto a su propio objeto: el ojo, considerado en general, debe ser infalible con respecto a la luz, el oído con respecto a las vibraciones del sonido. Si no fuera así, haría tiempo que los ojos y los oídos hubieran dejado de existir.)
Aunque pongamos reparos a este paréntesis, creo que no podemos objetar nada a la analogía de la mente pura y las ciencias exactas. Aquí tenemos una mente, un objeto y una relación de infalibilidad entre ellos.
Sin embargo, es imposible decir que la consciencia humana, en su conjunto, se haya formulado a sí misma esta inmensa prerrogativa. Es verdad que el hombre ha actuado según ella, que los matemáticos la han afirmado, pero dudo mucho que sea posible decir que haya una impresión popular general de que las matemáticas en gran medida son infalibles en su terreno. Los hombres se fían de ellas, es cierto, arriesgan sus fortunas por ellas; pero a no ser que resulte que se zanje el asunto ante ellos dogmáticamente, siempre se abstendrán de declarar la infalibilidad de la mente en cualquier materia. Y, sin embargo, es un hecho.”

Publicado en Artículos | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

La editorial B.A.C. publica mi traducción de The Light Invisible y A Mirror of Shalott

La B.A.C. publica los libros de relatos: The Light Invisible y A Mirror of Shalott, traducidos por Sergio Gómez Moyano. La B.A.C. los ha editado en el mismo volumen con el título Historias sobrenaturales.

HISTORIAS SOBRENATURALES | ROBERT HUGH BENSON | Comprar libro 9788422019718

Creo que no se le escapa a ningún interesado en este R.H. Benson que se está viviendo un pequeño resurgir de su memoria en lengua castellana. Desde hace unos diez años algunas editoriales han publicado obras de este autor. Lord of the World y The Necromancers han sido objeto, además, de una nueva traducción al idioma de Cervantes. The Dawn of All simplemente se ha reeditado con la misma traducción de hace casi cien años.

Este año le ha tocado el turno a sus libros de relatos: The Light Invisible y A Mirror of Shalott. La B.A.C. los ha editado en el mismo volumen con el título Historias sobrenaturales, con la particularidad de que A Mirror of Shalott es la primera vez que ve la luz en español. Tanto la traducción como el estudio introductorio son obra de Sergio Gómez Moyano.

El primer libro de relatos escrito por Robert Hugh Benson se titula The Light Invisible. Salió a la venta en 1903 y se trata del primer volumen publicado del autor. Es importante contextualizar esta obra, porque dará una clave fundamental para su interpretación.

Comenzó a escribirlo en 1902, cuando vivía en la comunidad de la Resurrección de Mirfield. El autor estaba sufriendo una crisis de identidad. Por un lado, había sido educado según los principios de la Iglesia de Inglaterra, de la cual su padre fue la cabeza visible. Más aún, se había convertido en un profesional de la misma, pues había sido ordenado clérigo anglicano. Sin embargo, sentía la llamada a la Iglesia Católica, esa confesión cristiana que desde pequeño había aborrecido. En esos momentos de desconcierto, pretendió buscar una especie de compromiso, una vía intermedia o quizá un metalenguaje capaz de albergar las pretensiones de ambas confesiones. El mismo Benson explicó que con este libro buscaba reafirmarse en las verdades de la religión. Por todo ello, no es de extrañar que The Light Invisible esté compuesto por una serie de experiencias espirituales, explicadas por un anciano sacerdote, que el lector no puede averiguar si es católico o anglicano. El protagonista de los relatos posee un don, una sensibilidad especial, para ver lo que se esconde detrás de la materia.

Un corresponsal escribió sobre el libro que el verdadero meollo del mismo es la intuición espiritual, como único puente entre lo visible y lo invisible (C.C. Martindale, The Life of Monsignor Robert Hugh Benson, vol. I). Esta intuición se materializa, o se hace sensible, en la figura del anciano sacerdote, que es el que relata las historias. Su don consiste en: «La facultad de comprobar por nosotros mismos lo que hemos aceptado por autoridad y lo profesamos por fe. […] La percepción es a veces tan intensa que el mundo espiritual se me muestra tan visible como lo que llamamos el mundo natural, pero se me muestran simultáneamente, como en el mismo plano. Depende de mí elegir cuál de los dos veo con más claridad» (The Light Invisible).

Y esta facultad, dice, no es algo diferente, por ejemplo, de la capacidad que tiene su interlocutor (el que escribe todo lo que el anciano relata) de disfrutar de la belleza, donde otros no la ven. A partir de aquí se explicarán situaciones que el anciano sacerdote, o alguna otra persona, ha vivido gracias a esa capacidad intuitiva devenida visión sensible.

Desde el punto de vista literario cabe decir que se trata del primer libro de madurez literaria de Robert Hugh Benson. El género en el que se podría adscribir sería el de los relatos fantásticos o de terror, si bien sus páginas no encierran pasajes tan escalofriantes como los de A Mirror of Shalott. Su tono es mucho más meloso y, sobre todo, más espiritual (por no decir místico) que terrorífico o fabulístico.

El planteamiento de A Mirror of Shalott adquiere la forma de un simposio informal, una especie de Decamerón o Canterbury Tales. Un grupo de sacerdotes de diferentes nacionalidades se encuentran en Roma. Después de sus actividades diarias disponen de un período de tiempo libre entre la cena y las oraciones de la noche. Para pasar ese rato, y a raíz de una discusión entre ellos sobre la existencia de los milagros, deciden que cada noche uno de ellos contará una historia. Deberá cumplir dos condiciones: que se narren hechos sobrenaturales y que hayan sido vividos en primera persona.

En una primera instancia, dado este planteamiento, cabría esperar que Benson, como sacerdote católico, hiciera hablar a sus personajes, tan clérigos como él, de modo aleccionador sobre milagros de santos u otras delicadezas piadosas, cual si desde el púlpito predicaran. Podría imaginarse uno, a mucho exagerar, que hablaran de algún exorcismo.

Pero el tono de la obra no se alinea en absoluto con este talante. En ella se habla de fantasmas, de presencias malignas, o incluso ausencias insoportables, de barcos fantasma… La riqueza de las historias es verdaderamente sorprendente, y algunas de ellas llegan a producir un auténtico escalofrío. No en vano, las historias de A Mirror of Shalott aparecen en numerosas colecciones de relatos fantásticos o de terror junto a los nada irrelevantes de Poe o Lovecraft, entre otros. Y es que este libro puede ser considerado un clásico del género de terror.

Para llegar a la intención de esta obra, conviene detenerse un segundo en el título. Debe su nombre a un poema escrito por Alfred Tennyson, presumiblemente en 1842, titulado The Lady of Shalott. La dama protagonista del mismo vivía sola en un castillo en la isla de Shalott. Tenía prohibido mirar el mundo directamente, más allá de los muros, pero lo contemplaba a través de un espejo. A Mirror of Shalott, literalmente un Espejo de Shalott, pretende ser un lugar en el que el lector puede fijar los ojos, para ver ese mundo exterior que está más allá de los muros de la materialidad, es decir, de la percepción sensible. El objetivo del libro, por tanto, queda patente: mostrar el mundo espiritual. Uno por uno los miembros de este peculiar simposio de historias sobrenaturales o de terror van relatando sus experiencias, sus encuentros con lo sobrenatural.

Y solo queda que el lector se deje llevar por estas historias, muestrario de manifestaciones sobrenaturales. En resumen, este tipo de relatos escritos por un sacerdote puede causar sorpresa, pero, considerados en toda la amplitud de su obra adquieren una importancia propedéutica para la fe y una espiritualización de la vida ordinaria del creyente.

No obstante todo lo dicho, el lector también merece disfrutar de estos dos libros ofrecidos por la B.A.C. por sus propios méritos literarios, que no son pocos, y no por fiarse de un comentarista como el que suscribe.

 

Publicado en Artículos | Etiquetado , , | Deja un comentario