Quién es Robert Hugh Benson

En la British Library de Londres repasé el registro de libros publicados en Inglaterra entre los años 1903 y 1916, es decir, desde su conversión hasta dos años después de su muerte. Desde 1905 hasta 1915, no pasa un año en el que no haya dos, tres o más obras publicadas de este autor. Muchos de sus libros se reeditaron, como es el caso de A Winnowing, publicado en 1910 por la editorial Hutchinson y reeditado en 1911, 1913 y 1914, o la escalofriante novela The Necromancers, publicada en 1909 también por Hutchinson y reeditado en 1911 y 1912. Esto sin contar las ediciones en diferentes países, como por ejemplo Estados Unidos. The Necromancers, además, fue traducida al castellano y publicado por la editorial Gustavo Gili en 1911. También se tradujo la novela The Lord of the World, publicada por Gustavo Gili en 1909 y 1911.
Esta proliferación literaria contrasta descaradamente con el silencio editorial que hay después de su muerte. En efecto, a partir de 1916, hay un vacío en la publicación de libros de este autor. Parece inexplicable que un hombre con tal éxito quedara sepultado en la historia. Probablemente su muerte, acontecida unos meses después del comienzo de la Primera Guerra Mundial, debió pasar bastante desapercibida en un país preocupado por la dinámica bélica. Cinco años después, cuando se firmó el Tratado de Versalles, poca gente se acordaba de este hombre excepcional. La vistosa llamarada de Robert Hugh Benson se extinguió, el cometa desapareció y nadie se acordó de haberlos visto.
Hugh nació el 18 de noviembre de 1871 en Wellington College, hijo de Edward White Benson, director del centro, quien se convertiría unos años más tarde en Arzobispo anglicano de Canterbury, primado de la Iglesia de Inglaterra. Era el más joven de seis hermanos. En su libro Hugh, Memoires of a Brother, su hermano Arthur nos da algunos detalles sobre su infancia: “Hablando en general, debería decir de él que en sus primeros años era un niño espabilado, lleno de inventiva, de mente despierta, nada sentimental; estaba acostumbrado a hacer varias cosas a la vez, pero era impaciente y volátil, y nunca se preocupaba de nada, y como consecuencia nunca hizo nada bien”. Esta forma de ser, aunque de alguna manera se mantuvo, cambió radicalmente tras su conversión.
En 1885, consiguió una beca para estudiar en Eton. Cuando llegó al colegio en Septiembre, su hermano Arthur era profesor allí. Después de cuatro años se le ocurrió la idea de presentarse a una especie de oposiciones para el Servicio Civil de la India. Se trasladó a Londres para tomar clases particulares y así prepararse adecuadamente. No se sabe si se lo tomó muy en serio, pero lo cierto es que en 1890 lo intentó, pero suspendió y entonces decidió ir al Trinity College, Cambridge, a estudiar una licenciatura en clásicos. Parece ser que no se esforzó demasiado, ni daba la impresión de ser una promesa intelectual. Decidió, entonces, tomar las órdenes y en 1892 se fue a Llandaff a estudiar con el deán Vaughan. Fue ordenado diácono por su padre en 1894 y empezó su trabajo clerical en la misión de Eton. En 1895 fue ordenado sacerdote. Hacia finales de 1896 su salud se deterioró y se fue a pasar el invierno a Egipto.
En Egipto empezaron a invadirle dudas sobre la Iglesia Anglicana. Se dio cuenta de qué poco contaba esa iglesia en el mundo. Parecía más bien algo que se montaban los ingleses allí donde iban, y era como algo extraño al país en el que se implantaba. En una ocasión entró en la Iglesia católica de una aldea egipcia y le impresionó el contraste. Se trataba de un pobre edificio de barro, pero obviamente formaba parte del lugar, no había sido trasplantada artificialmente. Entonces pensó, por primera vez, que quizá Roma pudiera tener razón. Estos incómodos sentimientos se hicieron más profundos durante el viaje de regreso a casa, pasando por Palestina. Sin embargo, un año en Kemsing como párroco le calmó su ansiedad. Entonces pensó que lo suyo era la vida religiosa, así que pidió entrar en la Comunidad de la Resurrección en Mirfield. Sus primeros dos años los dedicó al estudio, y finalmente en julio de 1901, hizo la profesión de los votos.
Pasó dos años más en Mirfield como religioso. El primero fue muy feliz para él, pero durante el segundo le volvieron a asaltar las viejas dudas, y de una manera tan intensa que abandonó la comunidad al inicio del verano de 1903 y fue recibido en la Iglesia Católica el 11 de Septiembre de ese mismo año por el padre Reginald Buckler, dominico. Hugh Benson marchó a Roma, habiendo terminado ya su primera novela, titulada By What Authority. Un año más tarde regresó a Inglaterra, siendo ya sacerdote de la Iglesia Católica. Pasó dos o tres años afincado en Cambridge. Allí se dio cuenta de que su labor tenía que ir más orientada a escribir y predicar que a tareas pastorales. Como empezó a ganar dinero con sus libros, se decidió a poner en práctica un plan que llevaba rumiando desde hacía tiempo: establecerse en una casa más o menos retirada, donde pudiera leer y escribir sin interrupciones y de allí salir de vez en cuando a predicar a otros lugares. Así que compró una casa en la aldea de Hare Street, cerca de Buntingford, Hertfordshire, a pocos kilómetros de Cambridge, donde pasó los últimos siete años de su vida.
Misteriosamente su carácter indeciso y despreocupado dejó lugar a una determinación y una entrega difíciles de encontrar o entender. Esta aldea de Hertfordshire se convirtió en un gran centro de influencia tanto en Inglaterra como en otros puntos del globo. Viajó a Roma en tres ocasiones a predicar tandas de sermones, y visitó tres veces América para dar conferencias y predicar. La página web de la Universidad de Notre Dame, en South Bend, Indiana, lo cuenta entre sus visitantes ilustres. Pero su actividad más agotadora la desarrollaba en Inglaterra. Siempre estaba desarrollando alguna actividad: predicando aquí, conferenciando allí, dando un Retiro en algún convento, etc., y al volver de cada una de estas actividades todavía encontraba tiempo para escribir un libro tras otro, y contestar una enorme cantidad de correspondencia. Es difícil explicarse cómo es posible que un hombre sea capaz de aguantar una actividad así. Algo dentro de sí le sostenía y le mantenía trabajando al más alto nivel de presión. Parecía que no pudiera mantener dentro la nueva confesión que había abrazado y necesitara expresarla, irradiarla y defenderla.
Un año antes de su muerte escribió que debía bajar el ritmo de trabajo y distribuir mejor el tiempo, porque sentía que estaba al límite de sus fuerzas. Y es que así trabajaba él: al límite de sus fuerzas y, a pesar de todo, mantuvo ese ritmo hasta el momento mismo de su muerte, cuando su forzado motor se rompió definitivamente. Hugh Benson murió en 1914 a los cuarenta y dos años, a una edad en la que muchos hombres alcanzan la madurez de sus capacidades, gastado por su propia incansable e indomable energía. Sus años de converso significaron un modo de vida muy diferente respecto al Hugh infantil que nos ha descrito su hermano Arthur en la cita que he referido un poco más arriba. Quizá habría que modificar esta cita para que concuerde con el Hugh converso. A lo mejor diría algo así: “Tenía una mente rápida y privilegiada, todo lo que estaba a su alcance, lo ponía por obra y lo llevaba a buen puerto. Todo lo que hacía, lo hacía con una energía reconcentrada que daba a entender que ponía su corazón y su alma en ello. La pasión atravesaba cada una de las actividades de su vida, y esto no pasaba desapercibido a ninguno de los que entraban en contacto con él”. Murió como había vivido, con la mente clara hasta el final y trabajando. Falleció el 19 de octubre de 1914 en la casa del obispo de Salford, diócesis a la que había ido a predicar una tanda de sermones en la catedral.
Unos meses antes, el 28 de junio de 1914 fue asesinado en Sarajevo el archiduque Francisco Fernando, probable heredero al trono del imperio austro-húngaro. Un mes después, el 28 de julio, comienza una guerra entre el imperio y Serbia. El 1 de agosto se le declara la guerra a Rusia y el conflicto se extiende a 32 naciones, divididas en dos bandos: los aliados, entre ellos Inglaterra, y las potencias del eje. Hugh muere en octubre. En 1915 se publica póstumamente su última novela, Loneliness, y su hermano Arthur publica Hugh, Memoires of a Brother. El 23 de mayo de ese mismo año, Italia abandona su neutralidad y declara la guerra a Austria, rompiendo así la alianza militar que le unía a Alemania y a Austria. En 1916 el jesuita C.C. Martindale publica la biografía oficial de Hugh, bajo el título Life of Robert Hugh Benson. En 1917, C.C. Martindale recopila en un libro una serie de sermones de Hugh titulado Sermon Notes. 3 de abril de 1917, Estados Unidos declara la guerra a Alemania. 3 de marzo de 1918, Rusia firma el tratado de Brest-Litovsk. En mayo de 1918, R.J.J. Watt publica un libro sobre Hugh con el título Robert Hugh Benson, captain in God’s Army. 11 de noviembre de 1918, se firma el armisticio en el frente occidental. Desde ese momento, prácticamente hasta nuestros días no se ha publicado nada sobre él. He entreverado las últimas fechas importantes sobre Benson con algunas fechas significativas de la historia, para intentar mostrar que la muerte de Hugh coincidió con ese tremendo cambio de época que significó la Primera Guerra Mundial.

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