
Traducir este libro no ha sido un trabajo editorial.
Ha sido una conversación con Benson.
Decidí traducir Lourdes porque, después de tantos años leyendo y estudiando a Robert Hugh Benson, sentía que esta obra ocupaba un lugar especial. No es su obra más conocida. No es su texto más polémico. Y, sin embargo, contiene algo muy suyo: esa mezcla de lucidez intelectual y sensibilidad espiritual que no se deja reducir ni a propaganda ni a apologética fácil.
Quería que este texto estuviera disponible en español porque creo que hoy vuelve a ser necesario. No tanto para “defender” Lourdes, sino para entender qué nos ocurre cuando nos enfrentamos a algo que no encaja en nuestros esquemas.
Lo que más me sorprendió al trabajar el texto fue el tono. Benson no escribe con exaltación. No dramatiza. Observa. Analiza. Escucha. Se toma en serio tanto a los creyentes como a los escépticos. No caricaturiza a nadie. Y eso, en un tema tan sensible, dice mucho.
Mientras traducía, había momentos en los que sentía que no estaba simplemente pasando palabras de una lengua a otra, sino afinando una pregunta. Una pregunta que sigue viva.
Hay una idea del libro que me acompañó durante todo el proceso. Benson sugiere, en el fondo, que el problema de Lourdes no es si el milagro es posible, sino si estamos dispuestos a aceptar una realidad más grande que nuestras categorías, si aceptamos que Cristo y su madre siguen «paseando por nuestro mundo» y curando enfermos. Dice literalmente:
«Este es, pues, el hecho supremo de Lourdes: que Jesucristo en su Sacramento pasa por esa plaza abierta, con los enfermos tendidos en lechos a ambos lados; y que a su palabra los cojos andan y los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; ¡que se les ve saltar y danzar de alegría! […], me quedó una impresión abrumadora: que yo había estado presente, en persona, en el siglo XX, y había visto a Jesús pasar junto a los enfermos, como pasó dos mil años antes. Ese es, en una palabra, el hecho supremo de Lourdes».
Traducir es escuchar con paciencia. Es dejar que el texto te interpele antes de intentar explicarlo. En este caso, ha sido también una forma de volver a dialogar con un autor que, más de un siglo después, sigue planteando preguntas incómodas y necesarias.
El jueves 26 de febrero de 2026, a las 19:00, presentaré el libro en la Parroquia Santa Inés de Barcelona. Me alegrará poder continuar allí, en voz alta, esta conversación que comenzó en silencio, página a página.
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Las buenas conversaciones siempre crecen cuando se amplían.
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