Infalibilidad de la mente pura

Robert Hugh Benson no es un apologeta cualquiera. Sus argumentos buscan injertarse en la filosof√≠a y en la ciencia y muchas veces dan giros inesperados. As√≠ ocurre en su artculo titulado Infallibility and Tradition, cuando quiere demostrar c√≥mo es posible que el Papa sea infalible. Describe de esta manera el mecanismo de la infalibilidad: “As√≠ que infalibilidad en su sentido ms escueto no quiere decir m√°s que esto: que la consciencia divina de la Iglesia est√° relacionada de tal manera con la consciencia humana, que la salvaguarda de formular cualquier afirmaci√≥n en contradicci√≥n con la verdad. Implica que hay un canal, abierto entre la mente de Cristo y el conjunto de las mentes que componen su m√≠stica consciencia, de un tipo tal que la primera controla y verifica a esta √ļltima”[1].
Para iluminar esta explicacin, Benson busca una analog√≠a de nuestro mundo natural. “Necesitamos, por tanto, como paralelismo de la posici√≥n de Infalibilidad en el esquema de la Iglesia, una mente, un objeto, y una relaci√≥n entre ellos, que correspondan con la consciencia expl√≠cita de la Iglesia, el dep√≥sito y la Infalibilidad; y, para que la analog√≠a sea completa, la relaci√≥n en nuestra analog√≠a debe ser id√©ntica a la relaci√≥n de la cual es una analog√≠a”[2].
Nunca me hubiera imaginado que la encontrara, y ni m√°s ni menos que en el campo de las ciencias exactas. El argumento se explica por s√≠ mismo: “Estrictamente hablando [...] el objeto material de las ciencias exactas no tiene existencia concreta; consiste en abstracciones formadas por la mente. No hay un dos en el mundo objetivo: solo hay dos caballos o dos manzanas. Estrictamente hablando, igualmente, no existe una l√≠nea ni un punto ni un c√≠rculo. Por tanto, dado que las ciencias de la aritm√©tica y la geometr√≠a son abstracciones formuladas por la mente, son el √ļnico objeto respecto al cual la mente es infalible. La mente es literalmente infalible en aritm√©tica”[3].
Aparte la sorpresa que provoca el argumento, una dificultad salta directamente a la vista: de hecho nos equivocamos en aritm√©tica. Benson es consciente de ello: las mentes individuales pueden cometer errores, y de ello son conscientes todos los colegiales[4], pero nos dice que esto se debe a otras causas, como, por ejemplo, a las emociones, las distracciones, etc. Entonces refina un poco la conclusi√≥n de su argumento. La mente pura, abstra√≠da de todo lo dem√°s, es incapaz de error en estas materias[5]. Creo que est√° bastante claro que no debe entenderse mente pura como mente limpia, candorosa, etc. A mi entender el autor se refiere a la mente en estado puro, sin tener en cuenta las particularidades de las mentes individuales. Ser√≠a una acepci√≥n de la palabra pura m√°s cercana al uso que hace Kant de esta palabra en su cr√≠tica de la raz√≥n pura. As√≠, se podr√≠a entender la construcci√≥n mente pura como las condiciones de posibilidad de toda mente. Ahora bien, sin dem√©rito de este argumento, Kant sit√ļa el origen de las ciencias exactas en la sensibilidad.

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[1] For infallibility in its barest sense means no more than this that the divine consciousness of the Church is related in such manner to the human consciousness that if safeguards it from formulating a statement in contradiction to truth. There is, it is claimed, such a channel open between the mind of Christ and the aggregate of the minds that compose His mystical consciousness, that the former controls and checks the latter (Infallibility and Tradition, p. 5).
[2] We need, therefore, as a parallel to the position of infallibility in the scheme of the Church, a mind, and object, and a relation between them corresponding to the explicit consciousness of the Church, the depositum and Infallibility; and, in order that the analogy may be complete, the relation in our analogy must be identical with the relation in that of which it is an analogy. (Infallibility and Tradition, p. 18).
[3] Stricly speaking [] the subject-matter of the exact sciences has no concrete existence; it consists of bstractions formed by the mind. There is no such thing as two in the objective world: there are only two horses or two apples. Strictly speaking, again, there is no such thing as a line, or a point, or a circle. Since, therefore, the sciences of arithmetic and geometry are abstractions formulated by mind, they are the one and only subject in which pure mind is infallible. Mind is literally infallible in arithmetic (Infallibility and Tradition, p. 18).
[4]  Individual minds may make mistakes, as every schoolboy is ware (Infallibility and Tradition, p. 18).
[5]  Pure mind, abstracted from all else, is incapable of error in these matters (Infallibility and Tradition, p. 18).

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