POR FIN, LA DEFENSA DE LA TESIS

Después de tanto tiempo, por fin, el próximo 29 de enero de 2015, defenderé la tesis que ha ido tomando forma durante tantos años de estudio y de sufrimiento. Robert Hugh Benson me ha absorbido durante un período grande mi vida y casi he llegado a conocer su mente como quien conoce la de un amigo. Solo lamento no haberlo conocido en vida. Me hubiera gustado oírle hablar, verle moviéndose y trabajando en su casa de Hare Street. Hubiera preferido llevarle las conclusiones de mi tesis, poder entrevistarle y que asintiera, inclinando la cabeza, y me confirmara que mis hipótesis son ciertas.

Esta tesis no solo habla de literatura, de una literatura que adolece de ser “católica”. El jueves explicaré que la obra de Benson es radical y absolutamente católica, el reflejo de un mundo marcado por la presencia de lo sobrenatural en el mundo material. El centro del mundo para Benson es Cristo. De él emana el sistema sacramental de la Iglesia. Los siete sacramentos necesitan de la materia para que la Gracia divina se derrame sobre los humanos que habitan la Tierra.

Este es el modelo de funcionamiento del universo: la naturaleza es sacramental, porque lo material es un velo que oculta el espíritu.

Por ello es tan extravagante. No puede dejar de lado cualquier tipo de manifestación espiritual que se muestre como evidente, porque demuestran que el espíritu está presente. No importa que hable de posesiones diabólicas, de espiritismo o de barcos fantasma. Estos son solo ejemplos de algo que ocurre cada día sin que nos enteremos. Lo veamos o no, según Benson, el mundo está cargado de fuerzas. Hay un terrible silencio que rodea el mundo de los sentidos.

Debo dar gracias a Hugh Benson. Esta tesis me ha permitido entrar en su forma de pensar el mundo y eso me ha hecho comprender el mundo un poco mejor. El jueves me convertiré en su abogado defensor.

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2 respuestas a POR FIN, LA DEFENSA DE LA TESIS

  1. Beatrice dijo:

    Querido Sergio: ¡Enhorabuena! Por fin dio a luz tu trabajo. Te encomendaré especialmente a Monseñor Benson para que te ilumine y esté contigo este 29. No me cabe la menor duda que ha de estar feliz con tu trabajo. Recibe mis más sinceras felicitaciones. Ojalá pueda leer tu tesis.
    Te mando un gran abrazo,
    Beatrice

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