Confessions of a Convert

Instado por más de uno, Hugh Benson se propone reunir apuntes de conferencias y artículos para publicar este libro con sus memorias en lo que se refiere a su conversión del anglicanismo al catolicismo. El libro tiene 8 partes:
I: Formación dentro de la Iglesia de Inglaterra e influencia de su padre. Decisión de hacerse clérigo anglicano. Su primer destino como sacerdote.
II: El viaje a Egipto. Tras la muerte de su padre llegan sus primeras dudas. La vida religiosa.
III: Vida en Mirfield en la comunidad de la Resurrección. Llega a la teoría de la “Iglesia difusa” (Diffusive Church).
IV: Escribe su primer libro. Busca reafirmación de principios en medio de dudas católicas.
V: Siguen las dudas. Abandona la comunidad y va a vivir con su madre.
VI: Ve la Iglesia católica con claridad. Últimas dificultades. Va al convento del P. Reginal Buckler, O.P.
VII: Sequedad interior. Es recibido en la Iglesia Católica
VIII: Decepciones del converso. Comienza el aprendizaje. Imposible volver a la Iglesia de Inglaterra. Ahora ya está en casa.

A continuación el resumen extendido:
I: Hugh Benson considera que la formación que recibió en la Iglesia de Inglaterra fue sabia. Su padre influyó enormemente en él. Edward White Benson era un hombre de fuerte carácter y de personalidad absorbente, ceremonioso y detallista. Él solo llenaba la vida religiosa de la familia. Era un erudito y dominaba el latín y el griego, la escritura y la historia de la Iglesia. Hugh reconoce que las magistrales lecciones de su padre no le ayudaron a amar a Dios ni a temerle. Lo que su padre le dejó fue un gran sentido de gobierno moral y un tremendo poder tras los fenómenos. Lo dominaba y cuando murió fue como si el techo de casa se elevara hasta el cielo. En la escuela de Clevedon, pero sobre todo en Eton existía una gran formalidad religiosa. Las funciones religiosas era más unas clases de arte que servicios religiosos. Hugh echó en falta una personalización de la fe. Tras su estancia en Eton tuvo la primera impresión religiosa personal. Comenzó a sentir un interés vago por la teosofía y la liturgia de la catedral de san Pablo le atraía, le hacía ver chispas de espiritualidad. Leyó y releyó “John Inglesant” de Mr. Shorthouse, que según el mismo Benson tenía una cierta tendencia al panteísmo. En Cambridge se separa de las oración y el único lazo que aún le une con la religión es la música. Su religión era más bien arte e impersonal. Ni temía a Dios ni le amaba. Durante aquel período se dedicaba mucho al hipnotismo. No sabe exactamente qué es lo que le movió a hacerse clérigo. Quizá lo veía como el futuro más fácil y como una buena forma de agradar a su padre, aunque, por otro lado, también deseaba ser lo más digno posible. Se va a estudiar a Llandaff con Dean Vaughan, un hombre con una personalidad atrayente y con carisma. Era de corriente más bien evangélica, con un profundo amor a Cristo. Recuperó Hugh, sin embargo, “John Inglesant” y la comunión antes del desayuno, que podrían ser dos costumbres no acordes con el evangelismo. Antes de la ordenación diaconal decide hacer un retiro y en él experimenta una absoluta sequedad. Su padre le ordenó en Addinton en 1894, en la Iglesia Parroquial de Croydon. Trabajó luego en Eton Misión y decidió coger el camino de la High Church. Asiste a unas conferencias que le hacer ver el cristianismo como un todo orgánico por primera vez en su vida. En la parroquia donde trabaja se da cuenta de que la pastoral está un poco abandonada, sin comunión diaria y no se animaba a la gente a la confesión. Él, por su parte, antes de su ordenación presbiteral, hace una confesión general, y fue para él un gran gozo. Más adelante visita a un antiguo amigo suyo católica que esta en el noviciado de los oratorianos. En 1896 muere su padre. Vuelve a la parroquia y cae enfermo. Viaja a Egipto.
II: Durante el viaje a Egipto se da cuenta de que la Iglesia de Inglaterra es provinciana y desconocida fuera del ambiente inglés. Nadie sabía quién era él con sus vestidos clericales. Visita la Iglesia católica de un pueblo egipcio. No había esa perfección de la civilización europea. Formaba parte del lugar. Este fue el primer sentimiento de algo católico. Pasa por tierra santa. Se da cuenta de que no son nadie y no tiene privilegios para celebrar en ningún sitio. No son el tronco sano de un árbol podrido, sino una especie de apéndice espúreo. El sentimiento de que el anglicanismo es regional y está aislado crece. En Damasco recibe noticias de la conversión de un conocido. Vuelve a Inglaterra a su isla tanto geográfica como religiosa. Le destinan a Kemsing. Fue este un tiempo feliz. Se oficiaban allí dos tipos de celebración. Además de la anglicana habitual, por el terrateniente del lugar, que era ultra-protestante se hacían ceremonias especiales. Durante este período se confesaba en Londres 4 veces al año y se unió a cuatro sociedades ritualistas. Le surgen dudas. En realidad, ¿celebraban el culto o simplemente se reafirmaban espléndidamente en algo que no tenían? Son momentos de tentaciones. En las bodad de diamante de la reina ve al legado papal. Oye su primera confesión en Eton. Comienza a ver que existe un aislamiento anglicano y que hay un sentido de continuidad en la Iglesia Católica. Visita un convento en el que hay unos amigos. Allí celebran ritos católicos. Se introducen en la vida monástica en la comunidad de la Resurrección de Mirfield con el Dr. Gore. Su dudas se disipan.
III: Benson recuerda con cierta añoranza la comunidad de la Resurrección. La regla por la que se regían era una especie de punto intermedio entre la de los redentoristas y los benedictinos. Acepta los dogmas católicos menos la infalibilidad. No sabe si profesar. Se encuentra en este punto en el extremo del anglicanismo. Ve la gracia de Dios actuar a través de su trabajo apostólico. Decide profesar una año después de lo esperado. No había discrepancias doctrinales graves en la comunidad. El Dr. Gore tenía sus ideas sobre la Encarnación, por ejemplo. En el mismo pueblo de Mirfield debía andar con cuidado de qué predicaba según dónde. No todos los anglicanos aceptaban ciertas enseñanzas de la misma manera. Se consideraba a sí mismo un miembro moderado de la “High Church”[1]. Considera a esta corriente como la más ortodoxa del cristianismo, la más cercana al cristianismo primitivo. Esta teoría se le derrumbó, y se fue a la escuela ritualista. Esta defiende que hay un asentimiento silencioso entre las cuestiones fundamentales de la fe entre Canterbury, Roma y Moscú. Y que las tres forman en realidad la verdadera Iglesia. Se llama a esta teoría: la “Iglesia difusa”.
IV. En 1902 empieza a escribir “The Light Invisible”, historias alrededor de un sacerdote que no se sabe si es católico o anglicano. Busca voluntariamente el punto intermedio (La Iglesia difusa). Con el libro busca reafirmarse en los principios de la religión (en general) y la intuición espiritual como estado habitual del creyente. Pero esta actitud es anglicana. El católico asiente y somete la voluntad. El anglicano debe buscar sentimientos e imaginar, porque no hay autoridad. No le gusta este libro suyo. No le preocupaba tener que repudiar las órdenes y sacramentos anglicanos, porque la gracia de Dios de hecho (in fact) llega, pero el modo (mode) no es sacramental. Le comunica a su madre sus dificultados católicas y a su superior y obedecía en todos los libros que le aconsejaban leer. Confiaba en las personas que le rodeaban. Las dudas le vuelven a asaltar abiertamente. Escribe a un sacerdote y le desanima. Le pide a un amigo converso que rece por él. En Pascua predica por última vez desde un púlpito anglicano. Describe los sentimientos del que se convierte. El sistema doctrinal/sacramental anglicano no funciona. Uno no sabe a qué atenerse. El católico sí. Hasta un niño sabe cómo reconciliarse con Dios, a pesar de tener un cura pecador. ¿Cómo se sabe quién está en comunión? El católico lo sabe fácilmente. Llega un momento en el que la razón ya no sirve. Leyó libros de grandes intelectuales. ¿Cómo podía él decidir sobre lo que grandes cerebros no se ponian de acuerdo?
V. Le dijeron que caía en el pecado de soberbia pretendiendo saber más que los sabios. Pero la salvación, pensó él, no depende de la sabiduría. Se lanzó a los brazos de Dios con humildad y pureza de intención. Leyó libros intelectuales y emocionales: Newman, Mallock… Mr. Mallock se carga la teoría de la “Iglesia Difusa”. Y no quería volver al agnosticismo sobre la Iglesia y dejar correr. “Development of Doctrine” (Fr. Carson) disipó las últimas neblinas. Se dedicó a leer las escrituras. Se muestra como una piedra preciosa enla superficie la autoridad conferida a Pedro. Newman le marca el camino. La decisión no fue intelectual. Fue atraído. Vio la Iglesia grande, cómo había crecido desde los primeros cristianos y cómo le reclama. La Iglesia de Inglaterra la seguía amando, pero no era lo mismo, no le mostraba el camino a seguir. Pidió permiso y se fue con su madre a pensar.
VI. En casa, se comporta como religioso de la comunidad, pero se sabe obligado a convertirse. Se encuentra espiritualmente extenuado. Empieza a escribir la novela históric “By what authority?” como válvula de escape. En tiempos de Isabel había persecución y se consideraba superstición las cosas que él usaba (rosarios, por ejemplo). Dejó de celebrar el servicio de la comunión. Le visitan el párroco, un prelado y un laico. Pero no le convencen. Mirfield le lanza un ultimátum. O vuelve o quedará expulsado. Se escribe cartas con otro prelado. Viaja en bicicleta hasta una cartuja. Allí no le entendieron. Habla con un actor sobre la Iglesia Católica en una posada. Le frenaba que su madre le pidiera paciencia y se diera la oportunidad de cambiar. Veía la ciudad de Dios con claridad. Indecisión. Contacta con el P. Reginal Buckler, O.P. y va a su convento.
VII. Los días anteriores fueron de sequedad interior. Es recibido en la Iglesia católica. Hace su primera comunión. Sueña con una casa junto al mar. Va a ver a un amigo sacerdote y ve la casa que vio en sus sueños. Explica a continuación algunas reacciones ante su conversión. La mayoría buenas, llenas de respeto, pero algunas dolorosas. Apareció en los periódicos.
VIII. No es posible volver a la Iglesia de Inglaterra. Le parece impensable. Decepciones del converso: – Desinterés por la propia fe y poca convicción manifestada en ausencia de proselitismo. – Envidia y crítica de los católicos “viejos”. Hay unidad doctrinal. Sólo disenso en modos romanos de actuar y cosas secundarias. Se prima más la obediencia de la voluntad, que la emoción o sentimientos. Por eso los católicos son menos cálidos que los protestantes. Muchos cumplen sin sentir. Eso es casi una utopía en el protestantismo. Defectos de las dos confesiones: Los anglicanos tienen fallos esenciales de fe. Los católicos tienen fallos inevitablemente humanos. Sobre las imágenes y las iglesias forman parte de la doctrina de la Encarnación. La espiritualidad ha bajado a la tierra (casa de Dios invisible). Impresión de Roma: Se usan símbolos e imágenes paganas para mostrar la revelación. Comienza el aprendizaje. Ve el motor de la catolicidad y cómo el catolicismo usa todo y lo asume dentro de la fe. La Iglesia se ve como reina y soberbia hacia fuera, pero como madre amorosa hacia dentro. La ciudad de Dios eleva sus torres hasta las nubes. Sólo he dado unos pasos hasta la puerta del cielo.
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[1] Sostenía Benson que tanto los ortodoxos como los católicos habían pecado de exceso, mientras que los protestantes (non-conformists) por defecto.
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